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Larga vida al tren a la tica

marzo 19, 2013
Una de las máquinas viejas que trabajan las rutas del tren.

Una de las máquinas viejas que trabajan las rutas del tren.

Quien logre desenmarañar el nudo del tráfico en nuestra área metropolitana se ganará nuestro respeto, nuestra admiración y nuestro voto. En la pequeña Costa Rica da la impresión de que hay cada vez más carros que personas.

Durante las mañanas es fácil apreciar que tenemos un problema de tránsito vial que late como una gran burbuja a punto de explotar. “Desbarrancarían los coches y terminarían su vida en el fondo del mar”, exclaman muchos luego de pasar horas tratando de cruzar la ciudad de San José para llegar a su trabajo o a su casa.

La mayoría de los ticos recurren a su violencia pasiva. Atrapados en los embotellamientos diarios expresan su rabia por medio de la bocina de su carro, conduciendo agresivamente cuando por fin salen del atasco o plasmando la frustración en Twitter y otras las redes sociales. Importante: en casi todos los vehículos que embragan y aceleran a 20 centímetros por hora, solo viaja el conductor.

Si el medio a utilizar el es transporte público, la defensa es la resignación. Es normal ver a los pasajeros dormidos, escuchando música o usando su teléfono móvil. Alguno que otro tuiteará lo mal que está tránsito, otro llamará para decir que llega tarde. “¡Viera la presa que hay por aquí!”.

Tanto el cálculo para llegar de un lugar a otro del Valle Central sea en transporte público o en carro debe hacerse con holgura. La hora exacta no existe aquí. Existe la “hora tica”,  y para algunos la previsión amplia para llegar a tiempo. Para mantener la esperanza de que existe una ruta mágica sin presas siempre  tendremos a Waze (o al menos por ahora).

Para solucionar este problema los gobiernos han planteado iniciativas sin prosperidad. Más líneas de autobuses perifericas, sacar las líneas actuales del centro de la capital, restricción vehicular, nuevas autopistas. La mayor parte de estas ideas quedaron en el papel y otras fueron devoradas por la vorágine de carros, burocracia e intereses particulares. Y la clase media sigue y sigue comprando carros, por considerarlos indispensables para circular.

También está el tren. Cuyo servicio me propuse probar esta mañana.

La última vez que estuve en la estación de trenes del Atlántico estaba viviendo mi primera década de vida. La estación era un museo de lo que una vez fue el pensamiento visionario de los ticos. Y de la mala idea de clausurarlo en los años noventa. En la parte Este de la estación, me tomé unas fotografías en la vieja locomotora. Mi hermana y yo como grandes maquinistas.

Creo que la máquina sigue allí, pero ahora el tren vive. Como una persona convalenciente, camina lento, se ve envejecido y le faltan muchas cosas, pero está vivo, y mucha gente lo agradece.

Cuando el tren de pasajeros inició su resurrección yo era periodista de un diario nacional y el INCOFER (Instituto Costarricense de Ferrocarriles) era mi fuente. Existían muchos cuestionamientos sobre la viabilidad del tren. Recuerdo entrevistar a don Miguel Carabaguíaz. Le planteamos dudas sobre si la gente realmente usaría el tren, de si los gastos de reabrir y literalmente desenterrar sus vías eran algo necesario. Sé que para los lectores de España esto suena extraño, pero en Costa Rica también hay que desenterrar el recuerdo del tren como un transporte efectivo y lograr ponerlo al nivel supremo que tiene el carro particular. Don Carabaguíaz siempre fue un señor muy visionario.

tren Costa RIca

Muchas personas llenan los trenes para llegar a su trabajo o casa.

Son las 7.25 de la mañana de un jueves. Se oye el tren que viene de Heredia. En la estación ya están haciendo su fila quienes van en sentido contrario. La estación no tiene grandes pretensiones. No se puede. No tiene pantallas de información, altavoces o modernos andenes. Pero el tren viene.

No lo había visto tan cerca. Por eso mi sorpresa. El tren de Heredia llega a tiempo y de él salen cientos de trabajadores. Es muy probable que ese tren viniera lleno. Gente de todo oficio sale en masa luego de un viaje de 20 a 25 minutos para caminar un poco más a su lugar de trabajo en San José. En autobús eso hubiera significado 1 hora o más. En carro, sería mucha gasolina, presas y estrés.

Junto con una buena amiga tomamos el tren de las 8 am hacia Heredia. Para ella era la primera vez en tren, para mí también pero en tren a la tica. Al entrar a los vagones se me vino la sensación de estar en España de nuevo. Hay una razón: los trenes son antiguas máquinas y vagones de FEVE España. Trenes que ya no usan uds. mis queridos por allá, acá les damos reciclaje.  Tampoco hay lujos en estos trenes, ni altavoz que anuncie las paradas, ni pantallas informativas. Pero es un viaje en tren con todas las de la ley.

Luego del nerviosismo inicial, nos dimos cuenta que los demás pasajeros tomaban el viaje de forma rutinaria. Así que, tuvimos que quitarnos nuestras ansias turísticas y observar con tranquilidad la ruta que hacíamos. En 20 minutos estábamos ya en el centro de la ciudad de Heredia, junto a uno de sus mercados. Así de fácil. Quien ha vivido los calvarios diarios de nuestro tráfico, entiende la alegría que esto produce.

Pero a nuestro querido y recompuesto tren le hace falta mucho kilometraje. Por ahora operan solo 2 rutas, solo en las horas pico de la mañana y tarde. Trabajadores y estudiantes llenan los vagones y las estaciones en esas horas. No hay tren en las horas intermedias, ni tampoco los fines de semana. Ciudades del Valle Central como Cartago -la próxima en tener tren- esperan con ansias la llegada del tren para así aliviar sus venas viales.

No es fácil, el escepcitismo persiste en muchos sectores. La infraestructura que soporta los trenes aguarda mucho trabajo, recuperación de vías y construcción de pasos de vía apropiados. Nuestra agresiva forma de conducir todavía no tiene conciencia completa de cómo interactuar con el tren, así que muchos le retan, adelantándose y cruzando los pasos a nivel sin precauciones. Accidentes ya hemos tenido. Muchos creen que no sobrevivirá. Yo guardo esperanza.

Tren Costa Rica FEVE

Vagones de FEVE aquí resucitan el tren.

 

 

 

Página Uno. Recuento de tamales y días festivos

enero 1, 2013
Venta de tamales.

Venta de tamales.

Tamales:  Aglutinación de sabores y nostalgia navideña. Trabajo de un día entero sobre todo para las mujeres de la casa, un poquito para los pequeños de la familia y otro tanto para los encargados de encender el fuego.  Símbolo de que estás en casa o de que querés estarlo. Para quien nunca los ha comido, son una preparación de masa de maíz saborizada con caldo y grasa de cerdo, especies, cuyo centro lleva incrustadas como joya de la corona, trozos del cerdo en cuestión, adornado con rodajas de zanahoria, cebolla, chile (pimiento dulce), guisantes, arroz y algunos cocineros de vanguardia que le agregan pasas o garbanzos. Todo empaquetado en hojas de plátano y cocinados a fuego de leña.

Aquí en Tiquicia, los tamales preferiblemente se fabrican en la cocina de la casa. Pero ya algunos gourmet y prácticos que los compran. Los hay disponibles hasta en los mercados más refinados. Como las luces de navidad en las casas, son nuestra insignia de que llegó la Navidad nuevamente.

Da alegría haber llegado a fin de año. La gente desea respirar aires de esperanza, olvidarse por un rato de los huecos de tamaños épicos, los chorizos públicos (la corrupción, como la conocemos de forma criolla), el colapso del tráfico y el estrés que los mismos producen. Puede que con las fiestas decembrinas desaparezcan por un momento los agobios, o puede que troquemos los villancicos con el trajín diario: ¡Arre burriquito, arre burro, arre! ¡Anda más de prisa que llegamos tarde! ¡Arre burriquito! ¡Vamos a Belén! Que mañana hay presa y al otro también. Y los que viajan a sus centros de trabajo, se rien como siempre, para librar las penas.

Decoración Navideña. San José

Decoración Navideña. San José

El aguinaldo y las expectativas de regalos llenan la ciudad de San José. Los locales comerciales rebozan en artículos y los probadores se hinchan de ropa descartada y ganchos en desorden puro. El mercado enciende sus luces navideñas y ofrece “pasitos” de yeso, pollos para ser rellenados y horneados, cortes de res y frutas confitadas para los pasteles. En la esquina de siempre, me como mi acostumbrada empanada de papa y refresco de horchata. Sobre la calle “Puntarenas”, repaso la laboriosa jornada de los josefinos que a bolsas llenas se preparan para celebrar.

Este diciembre el clima nos ha jugado malas pasadas porque llueve de vez en cuando, aunque se va imponiendo el sol por fin. En las estaciones de autobuses se concentran las maletas y sus dueños. Se preparan servicios de refuerzo y las filas para conseguir tiquete son largas. Son los que van a reunirse con sus familias fuera de la Gran Metrópoli. Me imagino reuniones bulliciosas en casa de los abuelos; primos, sobrinos, tías y tíos, todos en un jolgorio de saludos, antiguas rencillas y también abrazos de reconciliación.

Tamal navideñp

Tamal navideño

Los medios cuelan de nuevo como café rechinado el asunto del fin del mundo y son muy pocos los que realmente hacen caso. Nuestra presidenta se va “celebrar” el famoso baktun de los mayas a Guatemala, en otro de sus viajes que no tienen mayor sentido ni productividad para este país chiquito, de gente trabajadora e inteligente, pero que cada vez tiene más aversión por su clase política. Como siempre, los políticos se lo han ganado con todo esfuerzo.

En medio del ambiente festivo a algunos la tristeza les toca a su puerta. Está fría la noche, llueve de nuevo pero en Cartago. Estoy sentada, pero esta vez intentando dar apoyo en una de esas situaciones en que no se puede explicar nada; solo creer en el consuelo que Dios puede traer. Un golpe que te deja con una sensación de abandono en medio del universo; así me lo describió alguien que perdió a un ser amado. En eso pienso, para tratar de entenderlo. No puedo. Aún así sé, que Dios traerá esperanza, donde no hay.

La Navidad pasa para mí en silencio. No fue en diciembre, pero imagino los pastores recibiendo el anuncio de que Jesús ha nacido. Jesús hecho humano, junto a un hombre y una mujer que creyeron lo imposible. Y lo imposible sucedió combinando la sencillez con lo extraordinario, el espíritu naciendo a través del ser humano. La luz de la luna y la voz de los ángeles.

Ya muchos comercios están cerrados. Abren los chinamos en Zapote y se inauguran con fiel aguacero que hace una pista de barro el redondel, sus toreros y toros. La gente se queja de los precios altos para entrar a ver los revolcones en vivo y a todo color. Muchos nos preparamos para un viajecito de fin de año. Buena parte acude a las playas. Las terminales siguen inundadas de turistas, pero también de los extranjeros que desean volver a visitar su tierra antes de que termine el 2012. Miles de vecinos nicaragüenses que trabajan todo el año en Costa Rica, son parte de esta marea de viajeros. Sus manos seguramente edificaron los nuevos centros comerciales que ahora están de moda, cuidaron muchas casas, hijos, limpiaron edificaciones. Justo y merecido descanso.

Frontera con Panamá. Sixaola.

Frontera con Panamá. Sixaola.

Mi destino es la frontera sur: Panamá. En Sixaola, un antiguo y desgajado puente bananero determina el paso fronterizo. Un buen rato en el lado costarricense para salir. Cruzar luego el puente sobre el río, y luego dos horas de sol caribeño dan la bienvenida a Panamá. Una fila incompresible para ingresar. El calor hace sudar como nunca, no hay sombrilla ni protección que valga. Los ojos se me llenan de sal. Desde que volví de Bilbao, no había estado en un sauna. No es de mis tratamientos preferidos.

Mochileros, familias ticas, grupos de amigos viajamos otro tanto por tierra y otro tanto por mar para llegar a Isla Colón, Bocas del Toro. Como una Venecia del Caribe, las casas de madera besan toda la orilla de la isla. Lanchas vienen y lanchas van. Comida caribeña, una playa también a camino de lancha, nos deja ver estrellas de mar y aguas cristalinas. La lluvia acompaña a ratos y refresca un poco el rostro del sabor a sol y a sal.

Por la tarde, los locales pescan turistas como si estuvieran en altamar. “¿Ya tiene expedición, amigo? ¿Los cayos, snorkeling y los delfines?”. En realidad, si el propósito es conocer las islas, no hay mucha opción, sino tomar alguno de estos “tours”. Atrás de la calle comercial de la isla, las puertas de las casas están adornadas con guirnaldas navideñas y árboles que resisten a las tormentas.

Boca del Drago, Isla Cólon. En Bocas del Toro, Panamá.

Boca del Drago, Isla Cólon.
En Bocas del Toro, Panamá.

En la mañana y en medio del agua, recuerdo que no tengo habilidad alguna para nadar. Todo el tiempo estoy peleando con esa idea mientras la lancha se balancea a toda velocidad para ser la primera en llegar a donde los delfines se pueden ver. No se asoma ninguno. Pero sí buena cantidad de lanchas de otros “tours” y sus turistas armados de cámaras y smartphones, ansiosos por ver uno de estos animales. Se asoma uno y todas las lanchas acuden como en cacería. Desaparece y aparece en otro lado. Solo, supongo que atemorizado, el delfín trata de esconderse de los gritos, los clicks y los motores fuera de borda que le persiguen. Resultado de la cacería: una fotografía en donde escasamente se ve una aleta y muchas lanchas atrás.

No voy a contar todo el viaje. Sí puedo decir que luego de más lanchas y más caribe regresamos al puente bananero, al sol y a las largas filas migratorias. Esta vez el sol y el cansancio vencieron a mi cuerpo. Recuerdo haber visto gris y escuchar un zumbido. Una señora intentó darme un dulce, pero ya era tarde. Luego estaba sentada dentro de la oficina de migración panameña, esa que dice en un costado: “Bienvenidos a Panamá”. Sudaba frío y tenía la boca seca. Sellaron nuestros pasaportes y me aguantaron hasta que pudiera volver a caminar.

Amé ver Puerto Viejo otra vez y saber que en unas horas estaría de vuelta en la enredada pero muy cómoda San José, para ver los juegos pirotécnicos la noche del 31 de diciembre y desear Feliz Año por Facebook, como todos, ya por norma de cortesía cibernética tendríamos que hacer. Ayer vi entre las explosiones de pólvora globos iluminados que se elevaban como los deseos y las ilusiones que tenemos todos cuando el calendario marca “1″ en nuestra agenda otra vez.

 

Desfiles sin ejército

septiembre 17, 2012
Desfiles 15 setiembre Costa Rica

Abanderado en Desfile 15 de Setiembre 2010. En Costa Rica el día de la Independencia no desfilan militares, sino los estudiantes.

Uno de mis sueños sin cumplir en la época escolar fue ser redoblante en la banda de la escuela. Pero a pesar de mis habilidades musicales, no se podía ya que los deberes de desfilar en el Cuadro de Honor siempre me dejaban en el escuadrón de inteligentillos, solo desfilando con un paso básico, el uniforme y unos guantes blancos. Yo siempre me imaginaba tocando esas rítmicas tan conocidas para los que vivimos aquí y que seguro estuvieron martillando los oídos de alguno cerca de su casa o trabajo. (Porque siempre hay un centro educativo cerca de la casa o del trabajo, y porque siempre hay un ensayo de bandas un sábado por la mañana durante todo el año).

En la adolescencia cambié el sueño de redoblante por el de abanderado. Esos pasos complicados y de nombres “sofisticados” según mi perspectiva: que si X-4 o X10… Y al momento los abanderados respondían haciendo figuras y dobles pasos que recibían el aplauso de los que veían el desfile. No les voy a repetir la historia; las notas aceptables no me lo permitieron y luego el complejo típico de esas edades terminó por hacerme  una adulta expectadora de ese evento patrio.

Redoblantes en banda escolar. San José, Costa Rica.

Dicen que Costa Rica no recibió la Independencia un 15 de setiembre, sino que se decidió por ella unas semanas después. Y sí, la recibió. No la peleó como otros países latinoamericanos, porque la Independencia de España fue una herencia de provincias más al norte  y más al sur de nuestras fronteras. Aun así, el nacimiento de la Patria fue un acontecimiento bien recibido que nos ha permitido ser libres, pelear y luego optar por no tener ejército y por educar  a la juventud. Reflejo entonces es ese desfile sin ninguna fuerza armada de cada mañana del 15 de setiembre: un ejército de niños y jóvenes.

Papás y mamás orgullosos por sus hijos que desfilan.

También es un ejército de maestras, policías, mamás y papás emocionados y vendedores de chonetes, banderitas y avituallamientos para tal calor: “¡Lleve la gela a cien, lleve la gela!”. En cada municipio del país se repite la historia, cada una con su tinte especial.

En San José es posible ver al presidente de turno como parte del folclor patrio. Este sábado se escuchaba la voz de la Presidenta declamando su discurso acostumbrado a una mayoría de oídos sordos que ignoraban sus argumentos en pro de conseguir el mejor lugar para ver a su “chiquito” o “chiquita”, a su compañero de colegio, los gringos tomando fotografías del “parade” , y transeúntes comunes como quien les escribe, que recordamos desde nuestros más de 3o cómo vivimos el 15 de setiembre con ese patriotismo de niños.

Bastoneras en desfiles del 15 de Setiembre. Costa Rica

Porque ya de grandes el patriotismo nos puede saltar en tres momentos pico: antes de que juegue la selección de fútbol (el durante y después dependen del resultado), cuando  vivimos fuera del país y anhelamos la “Lizano”, los tamales y acentuamos el arrastre de nuestra “R”. Y finalmente, un 15 de setiembre: cuando llevamos a los más jóvenes a participar de las fiestas patrias.

Fuera de esos parámetros es posible que nuestra relación con la Patria sea algo de amor y desilusión. De “solo en Costa Rica pasan estas cosas”, de comparaciones con países arriba de nuestro nivel y desilusión por la clase política. Si alguien me lee desde otras fronteras puede permitirse una risilla, porque es probable que en su país la Patria también signifique algo semejante. En todo caso, es posible que necesitemos cambiar un poco de estas críticas por nuevas ideas, para seguir construyendo el país que al final es resultado de todos, de una u otra forma.

Banderas en Desfile 15 setiembre 2012

El día anterior al desfile, la Presidenta de la República (cuya fama cae por el subsuelo de la opinión pública) decidió viajar a Cartago -donde se celebra la antesala al Día de la Independencia- en el resucitado tren hacia esa provincia. Un descarrilamiento del tren recordó a la mandataria y a los presentes que este proyecto aún no está terminado. El sarcasmo se hizo presente a través de las redes sociales: un descarrilamiento- dijeron los más ácidos- nunca una metáfora mejor de cómo ella lleva el país. Igual, en algún momento, el tren llegará a Cartago.

El Sol y su calor reflejado sobre el pavimento no me permitió ver todo el desfile josefino. Aunque sí pude ver el entusiasmo de los desfilantes y muchos “Cuadros de Honor” con sus caras enrojecidas por la temperatura, talvez algunos pensando como yo lo emocionante que habría sido desfilar como bastonera, como abanderado o ser redoblante. Aún así, no habrá desfile que valga tanto como sus calificaciones al final del año; así que ánimo: su papel es igual de importante. Esto lo entendí hasta mucho después de pasar el colegio, claro.

Ahora quedan las fotografías de ese sábado lleno de sol, de blanco, azul y rojo. La Patriótica Costarricense y la Guaria Morada en los xilófonos de las bandas, los trajes típicos por provincias y los bigotes pintados en los chiquillos de 5 años. Yo les dejo una galería de lo que vi.

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Este lunes se anuncian el final de las ofertas en las tiendas, el levantamiento de nuevos centros de comerciales y los consejos de hacernos ya de adornos de navidad y regalos antes de que la misma Navidad toque las puertas. Parece mentira que falten solo tres meses. “¡Ya, ya estamos en Navidad!”, asegura una locutora de radio y como ella muchos ya apresuran el fin de este año, con la esperanza silenciosa de que si este año termina pronto e inicia el siguiente, tendremos un boleto nuevo en que nos irá mejor.

Esta es la era del choteo 2.0

agosto 18, 2012

El post anterior lo escribí de nuevo con los truenos de otra tormenta, mientras España luchaba por su pase a la final de la Eurocopa, algo pasaba con Bankia y en Costa Rica las redes sociales ardían indignadas y choteadoras debido a un hueco de proporciones considerables que obligó a cerrar la autopista General Cañas, la misma que lleva al Aeropuerto Internacional y a los call centers, donde trabaja buena parte de la población joven y bilingüe.

A pocas horas del aguacero aparecieron múltiples fotografías tomadas por usuarios de a pie: figuraban oficiales y policía sorprendidos por la socavación en la vía. Pero al siguiente día y con el Sol salió a la luz la creatividad de los ticos en cientos de “Memes”. Extraterrestres saliendo del hueco, la Presidenta de la República hundida en el mismo, personajes de diversas películas y un chino preguntando el lugar a donde le había llevado su excavación. Todos estos montajes fotográficos saturaron los muros de Facebook, y su alcance fue tal que los periódicos hicieron un recuento de tales creaciones digitales.

 

Compilación de montajes sobre socavación en Autopista General Cañas, Costa Rica. (Tomado de grafixstudiocr )

Como en casi toda Latinoamérica, el Internet 2.0 ( en donde ya no solo leemos, sino que participamos), sumado al terreno ganado por los teléfonos inteligentes y su acceso a Internet, es el nuevo tópico de los noticieros, el objeto de investigación de las encuestadoras y el nuevo entretenimiento de los habitantes.

Entretenimiento. Es el significado predominante que tienen las redes sociales en Costa Rica. Y aunque los expertos en marketing y dueños de pequeñas empresas ya gestionan su “Fanpages” y sus cuentas en Twitter, Foursquare y demás, el enfoque de diversión e informalidad sigue prevaleciendo en el “timeline” del usuario tico. Twitter se ve más como una red para “geeks”, pero es fácil ver que nuestros 140 tampoco se salvan del tono de sorna-cuestionante. Basta con revisar los “hashtag”:  #huecocr o # cratercr .

Puede que sea parte del proceso de crecimiento del socialmedia y puede que también sea que las redes son un espejo que refleja o amplifica esa característica del costarricense: el choteo. En este punto, y para los lectores de afuera de Tiquicia, tengo que aclarar que el “choteo” se trata de una parte de la picardía del costarricense, quien con ingenio levanta burla de lo que parezca diferente, extraño, indignante o bien de alguna persona o ente que huela al tufillo de ser “superior” al estándar.

Formato de “Meme” muy utilizado en Facebook. (tomado de Memegenerator.org)

Los políticos por lo general, siempre han sido objeto de chiste y cuestionamiento aun antes de que las redes sociales se expandieran. Ellos mismos han seguido la moda Barack Obama y se han abierto perfiles sociales para interactuar con el ciudadano ( y preparar campaña electoral,claro). Pero las redes son arma con 2 filos. Al patíbulo digital han caminado desde la Presidenta hasta diputados. De ellos se han compuesto los mas ácidos “tuits” y mordaces memes distribuidos y compartidos por toda la red.Las consecuencias en el mundo real las ha sufrido la última víctima. La Viceministra de Cultura, cuya vergonzosa exposición de un video privado le costó su puesto y su imagen personal a tan solo horas de que el vídeo en cuestión corriera como la pólvora junto con risas, acusaciones y defensores.

La autopista General Cañas está muriendo. Aunque, como me dijo uno tuitero; está muriendo casi toda la red vial. Pero su descomposición quedará inmortalizada (y la de la imagen corporativa del gobierno presente) gracias a la nueva autopista cibernética del desahogo y la opinión.

Tengo la expectativa de que las redes sociales en Costa Rica se encuentran aún en desarrollo, que todos los usos más productivos posibles están por hacerse presentes y que los usuarios ticos conservarán el choteo digital, pero al lado de una red que puede servir para más.

PD: Nótese la cantidad de palabras entre comillas. Las nuevas tecnologías están cambiando nuestro idioma.

 

700 el medio kilo y la tormenta en los talones

junio 27, 2012
Embajada de los Estados Unidos. San José, Costa Rica

Embajada de los Estados Unidos. San José, Costa Rica

Un olor a pollo con sus carnes al descubierto, a chicharrones recién puestos en la vitrina, a calle en convulsión. Es el conocido “Mercado de la Coca Cola”, un centro de compras muy criollo en donde también convergen distintas rutas de autobús. Muchas de ellas te llevan a las playas más bonitas de Costa Rica. Por eso, en medio de tanta acera brocada en distintos parches y charcos se pueden ver “gringos” vestidos siempre como si caminaran en el paseo marítimo de alguna ciudad caribeña.

Vengo de los alrededores de la Embajada de los Estados Unidos. De ver caras tristes con papeles en mano y rostros alegres pensando en su paseito a Disney  o sus compras en Miami. Al estado de la Florida me recordó el panorama que se podría apreciar desde una mesa con café y empanada.  Una tormenta eléctrica azotaba las palmeras de las instalaciones norteamericanas y las sombrillas de los valientes que tuvieron que desafiarla. No he estado en Miami, Florida aún, pero mi memoria fílmica lo trajo a colación.

Sentada por ahí, recordé también la única vez que he ingresado en la “US Embassy”, para una conferencia de prensa y como reportera de un periódico. Eso fue hace tiempo y desde ya hace un rato que las cosas no están bien para los periodistas tradicionales. En España se deshacen de montañas de excelentes profesionales, en Costa Rica persiste el mercado oligo-mediático, la falta de profesionalismo en la TV y la sobreproducción de periodistas. Colegas, hay que re-inventarse.

Luego de sortear semejante cúmulo de rayos y chorros de agua, pude llegar al mercado en cuestión, en la falda Oeste de la capital. La lluvia no llegaba todavía por allí, así que decidí subir a pie por el paseo de La Avenida Central. Tenemos aún poco tiempo de haber llegado a Costa Rica, una amiga por ahí me dijo que se tardaban como 3 meses en dejar de sentirse un poquito de aquí, un poquito de acá. El murmullo constante de la crisis ya no llega con fuerza por aquí, solo las palabras “rescate” + “España”, muy lamentablemente.

En vez de sumirme en pensamientos de probabilidades, prefiero dejarme envolver por el ambiente callejero. “Lleve el aguacate, los tomates”, “¡Bolsos para dama y caballero!”, pregonan los vendedores ambulantes, que llenan la avenida con sus productos y curiosidades, todos gritan a la vez, como en una tertulia española. Y todos tienen un ojo en el posible cliente y en la llegada de la policía municipal; que decomisa su mercadería. “Lleve Madagascar, Los Vengadores…” siguen ofreciendo en mantas. Es como si el Mercado Central- a unas cuadras más arriba- extendiera sus dedos por sus cuatro salidas.  A ese barullo se le suman los vendedores de las tiendas: “¡Camisas y pantalones a mitad de precio! ¡Pase adelante muchacha!”. Tientan con sus precios y música tropical a todo volumen.

La clase media baja y clase media todavía circula por el centro de la ciudad de San José. El crecimiento positivo de esta clase social en conjunto es una de las características que diferencian a Costa Rica del resto de Centroamérica. La clase media alta es muy probable que tenga carro (coche) y ya no quiera frecuentar el tejido comercial de San José centro, amenos que sea estrictamente necesario. Inseguro, desordenado y convulso, pensará. En vez de eso, prefiera frecuentar los nutridos centros comerciales que abundan en formas, tamaños y locaciones fuera del centro. Prueba de ello es la construcción de más estructuras de este tipo, cada vez más grandes y cada vez en más lugares.

Allí no se encontrará el barullo del pregón, ni tampoco la interpretación de “artistas” callejeros que cantan, tocan algún instrumento o incluso venden sus producciones musicales. Sin su música este paseo no sería igual. El personaje pequeño y arrugado de “Marito Mortadela”, sigue haciendo sonar su guitarra de niño en una de todas las cuadras.  La Municipalidad de San José ha hecho esfuerzos por hacer el tránsito peatonal lo más agradable posible. El paseo de la Avenida Central es de adoquines, no tiene circulación de carros y suele estar limpio y con oficiales de policía cada tanto.  Ahora llega el olor a maní tostado y café recién molido, a frutas de temporada, una batea de jocotes hacen presencia, compraré luego un poco para que mi marido los pueda conocer.

Vendedor de Cojines

Vendedor de cojines en un barrio de San José.

La tormenta me pisa los talones y oscurece cada vez más el cielo. En la Plaza de la Cultura parece que nadie los escucha. Las palomas siguen recolectando todas las migajas posibles y las personas más vario pintas siguen conversando sentados en las orillas de la plaza. El Teatro Nacional me guiña un ojo; también otra tarea pendiente volver allí para escuchar buena música desde las graderías más altas y a precio barato.  La Avenida se extiende ruidosa y alegre hasta levantarse como un cuello hacia la “Cuesta de Moras” y el Museo Nacional. Yo la abandono para llegar a casa y seguir escondiéndome de la tormenta.

A unas calles antes de mi destino, las gotas caen gordas y el suelo está caliente. Pienso que nunca acá y allá se pueden parecer, no sería igual ni sería mejor. Costa Rica, como el resto de Latinoamérica tiene que mejorar y tiene buenas cartas para acentuar sus virtudes y minimizar sus faltas. Faltaría ver si tenemos carácter para ello. Entre tanto disfruto el aire fresco de este veranillo de San Juan que medio llegó  y observo a un señor que lleva una carga de almohadones multicolores que solo dejan ver sus pies. Toca puerta a puerta: “Buenas, señora, le vendo almohadones para sus chiquitos”.

Manual para sobrevivir aquí y allá

mayo 30, 2012

Verduras Costa Rica

La alegría que me dio ver la variedad de verduras tan orondas ellas en el supermercado local. Estaba un poco resignada a las “patatas” , las judías y el zapallo o calabacín.  Un aguacate: una joya de 1.25€ cada uno. Es probable que no tenga los truquillos y experiencia de las señoras que frecuentaban las fruterías y pescaderías en España. Solo después de mucho tiempo me decidí a entrar a esos establecimientos y luego, encontré que este comercio pequeño es una de las claves para sobrevivir o vivir mejor en las tierras ibéricas.  Hagamos entonces, un ejercicio a modo de guía de supervivencia en ambos lados del mar.

NO ES UNA SOLA, SINO MUCHAS: Primero, aclarar que España es muchas Españas. Entendiendo esto de primero, es más fácil ubicarse en la realidad cultural en que se encuentra. En mi caso, estuve viviendo en el País Vasco, en la ciudad de Bilbao. Por lo que mucho de lo que digo, es propio de la zona.

En el caso de Costa Rica, la localidad es importante, pero no tan diferenciada. Ticolandia -en comparación- tiene una realidad más fácil de entender, aunque nunca está de más conocer las particularidades de cada pueblo y las diferencias entre los que viven en las ciudades más urbanas y los que viven fuera del Valle Central.

LENGUAJE LOCAL:  Se llevaría unos años  aprender la forma de expresarse de los españoles. De todos es sabido su facilidad por usar “malas palabras” o “tacos”, como ellos mismos las definen. Los tacos se meriendan al desayuno, almuerzo y cena, en las conversaciones más alegres y las más acaloradas. Pero no es algo que quiera destacar. Más bien, me ha llamado mucho la atención su amor por hablar en forma de refrán. ” Es de toda la vida”, “Como la copa de un pino”, “Esto es lo que hay”, “A caballo entre”, “A vivir que son dos días”, ” lo hice a todo correr”, “A por ello”, “pues, lo dicho”. Las frases reinan en los nombres de los libros, los programas de radio, en los tuits…

Para conocer y empaparse del lenguaje y refranero propio de la ciudad, recomiendo las tertulias. Sí, porque en España se aman las tertulias. Se tertulia en la TV, en la radio. Pero también reinan las tertulias como carbones rojos de una parrilla, en los bares y en los banquillos de los parques. En España existe una capacidad gigante de poder hablar sobre cualquier tema de manera inteligente. Confieso quedarme la mayor parte de las veces callada, escuchando una animada tertulia sobre las correas de los zapatos, sin poder seguir el paso de las burbujeantes ideas. Mucho menos si la tertulia versa sobre el Athletic de Bilbao o la crisis sempiterna.

Parque Doña Casilda

Parque Doña Casilda punto de reunión en Bilbao.

Ojo, no se asuste, porque el sabor de las tertulias radica en su tinte de enfrascada discusión. Incluso todos pueden hablar al mismo tiempo y con el mismo tono, ahí está lo mejor de lo mejor. Los tacos podrían incluso saltar para dar sazón, pero no indica obligatoriamente, que los tertulianos estén peleando a muerte.  Un abrazo y una nueva ronda de “poteo” puede cerrar la animada conversación.  El carácter “pacífico” del costarricense hace difícil entender este tipo de ejercicios sociales y linguísticos, ni la tertulia es lo nuestro, y el pleito es pleito, o mejor nada. Además, “mae” , podría ser la palabra más utilizada en nuestras “conversaciones animadas”.

LA MAGIA DEL CLIENTE FRECUENTE: Ser cliente frecuente, puede que nos suene a puro mercadeo. Pero a nivel de comunidad, comprar el pan al panadero “de toda la vida”, ir siempre al mismo farmacéutico, el pescadero, el de la carnicería y demás, es vital para ser parte del barrio. No podía empatizar con la gente que me atendía en los comercios y no podía entender su trato vasto y desconfiado. Nosotros los ticos, que somos de sonrisa fácil y que terminamos de atender al cliente con el “mucho gusto”. No lo entendía, hasta que un amigo español me dio la clave: comprar siempre en el mismo lugar. Suena un poco aburrido, pero lo probé. Efectivamente, a la tercera vez que visité a la panadera, ya me saludaba más relajada. Algún comentario sobre el clima salía por ahí. La farmacéutica ya sabía qué venía a buscar y el de café del trabajo, me daba los buenos días y sin decir más me servía el café y el “pincho” de tortilla de todas las mañanas.

Y es que la confianza es un valor que todavía permanece en España, al menos en Bilbao, sigue siendo un baluarte necesario para establecer relaciones personales y profesionales. Eres mi cliente porque usas venir frecuentemente, la desconfianza se va quitando y lo que uno encuentra es gente muy afable, mejores precios y mejores productos.  Por eso, el faltar a la palabra es algo que capté como muy ofensivo para los bilbaínos. Si yo digo que voy a llegar a una hora, a esa hora se me espera, si digo que  traeré el objeto mañana, se espera que lo haga. No sé si los costarricenses sobreviviríamos con nuestras costumbres del “ahorita” o el “luego te llamo”.  IMPORTANTE: En España (en el País Vasco) cambien el “gracias” por el “hasta luego” (“agur” en Euskera), al primero no le responderán con facilidad, el segundo en cambio es más efectivo: “hasta looogo maja”.

picadillo

Picadillo, plato típico de Costa Rica

ABSORCION Y CUADRILLAS: Una cuadrilla nos puede sonar a algún término equino, pero en donde estuve viviendo, son la base del disfrute social y de las relaciones interpersonales. Si eres absorbido por una de las cuadrillas, hay una buena prospección de conocer la sociedad vasca desde dentro, sino, nos tocará ver los toros desde la barrera. Una cuadrilla es un grupo de amigos, muchos de ellos emparentados o que se han conocido desde niños, que acostumbran a salir juntos a bares, cafeterías y otros eventos sociales. Es como la versión vasca de Friends, pero más entrañable y esencial para esta sociedad. A las cuadrillas las podemos ver en las terrazas de los bares, los domingos cuando se toma el mosto con rabas o unas cañas (cervezas). Una cuadrilla ya con trayectoria contará también con el cochecito del bebé y sus hijos más mayores correteando.

AME LA COMIDA : Aunque las comidas rápidas minan lentamente la ciudad de Bilbao y los más jóvenes llenan los mostradores de McDonalds, la comida reposada y preparada con maestría, sigue siendo la reina del imaginario ibérico. Una buena comida básica ha de consistir en un entrante, un plato principal, un postre, pan y vino.  En el País Vasco existen las sociedades gastronómicas; reunión de amigos alrededor de las habilidades culinarias de alguno de sus miembros “cocinillas” (por costumbre, hombres), que deleitan cada domingo o cada festivo con un desfile de platos. Los productos autóctonos se resaltan sobre los demás: el bacalao, las alubias tolosanas, el txakolí (vino blanco de Vizcaya), serán exaltados protagonistas. Ame la comida local y disfrútela con sus conocedores; es una comida irrepetible y puede ser adictiva (en Euskadi y en Costa Rica).

SI SE PIERDE; PREGUNTE: Mi esposo está “indignado”, así para usar una palabra de moda, con la forma en que se dan las direcciones en Costa Rica. “Del antiguo Registro Nacional, 100m Sur, 25 Oeste”, sería una dirección bien formal para los ticos, sin embargo totalmente confusa para un visitante.  Sobre todo, si el punto de referencia en cuestión ya no existe o si lo pintaron de otro color. Mi defensa sobre este punto es que aquí la forma de ubicarse es distinta y que apesar de la perfecta señalización de calles y avenidas de España, yo me perdí en las primeras semanas.

La clave en ambas orillas es preguntar. Seguramente que alguien en Costa Rica le dará la siguiente pista en su búsqueda; alguna otra referencia pintoresca o aquellos 500 metros de 2 kilómetros. Y en España, la clave está en las personas mayores, seguramente no solo le dirán por dónde ir, sino que si pueden se pondrán de pie y señalaran con su mano la calle, incluso le tomarán del brazo y dirán: “espera que te llevo”.

Seguro que tendrán uds. más guías para vivir aquí o allá. Por ahora me recuerdo de estas. Mientras tanto desfilan el camote, el ñame, los plátanos gorditos, el chayote,  el zapote y el mamey en una gloriosa sección de verduras y frutas de temporada.

 

 

 

 

Flores transnacionales and a vowing song

mayo 16, 2012

Tomé  el ramo del suelo. Lo puse allí porque las abejas y demás insectos se sentían atraídos hacía sus tonos morados y fucsia (o talvez a su olor) y porque seguro que se sentiría más cómo en esa hierba fresca.  Nos persiguió una lluvia intensa que llenó de tensión a la novia, pero luego respiramos profundo mirando cómo ese breve chubasco refrescaba el lugar y la temperatura de los trajes de los invitados.

Ahora la tensión estaba pasando y los novios, habiéndose prestado juramento en canción y palabra, se volvían hacia los presentes ya como esposo y esposa.  Me dispuse a caminar junto con todos los desfilantes de la mejor manera posible. Mientras tanto, la novia y su esposo se alejaban en la vuelta de la colina. Una gran sonrisa y una mirada brillante.

Otra vuelta del tiempo había acontecido. Porque todo va cambiando, lo queramos o no. Tratamos de mejorar el paso del tiempo sobre nosotros, aunque de igual forma él terminará de hacer su nuevo nudo.

Abajo la ciudad de Turrialba y el río Angostura adornaban con su verde y azul toda esa tarde. Ese verde y azul que siempre saturaban mis pensamientos de adolescente . Cuando leía fascinada la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer y caminaba en chancletas por Cartago. Siempre caminaba, para encontrar esas montañas y sus colores. Luego llovía. Yo escribía en la mente. No recuerdo sentir frío.

Turrialba pertenece a los recuerdos de mi niñez, cuando jugaba en los patios de mis vecinos, las vacas y los coyotes estaban cerca, y mi hermana aún no sabía pronunciar palabra alguna. Volví  allí luego de haber saltado de orilla a orilla del Atlántico unas cuantas veces, acompañada de mi esposo, a quien trato de contarle todo lo que se me viene a la mente. Y mi hermana, hablando en otro idioma; el de su esposo, a quien se unió este día.

Me duele un poco la cabeza. Probablemente de la tensión del día, de tener que usar el inglés (que en España se me oxidó a falta de uso), o talvez por la cantidad de laca en mi cabello. Mientras nacen flores nuevas en este jardín, ganamos amigos nuevos y un hermano más en esta transnacional familia.  Por la noche, mientras los invitados se alejan, las hormigas zompopas aprovechan para recoger lo que quedó de la fiesta.

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